Guía práctica

Cómo transportar una lavadora sin cargarte el tambor

Para transportar una lavadora hay que vaciarla de agua, poner los pernos de transporte que bloquean el tambor y llevarla siempre de pie. Sin esos tornillos y con la máquina tumbada, el viaje puede costarte los amortiguadores, el fuelle o los rodamientos.

Actualizado: agosto de 2026 · Analizamos modelos disponibles en Amazon España.

Transportar una lavadora parece cuestión de fuerza y es cuestión de preparación: casi todas las averías posmudanza salen de dos descuidos, moverla sin bloquear el tambor y tumbarla en el maletero. Media hora de trabajo previo te ahorra una reparación de tres cifras.

Por qué importa tanto: el tambor va colgado

Dentro de la carcasa, la cuba con el tambor no está atornillada al chasis: cuelga de dos o cuatro muelles por arriba y se apoya en amortiguadores por abajo, con un contrapeso de hormigón de 20-30 kg encima. Ese montaje flotante es lo que absorbe el desequilibrio del centrifugado, pero en un camión, con la máquina vacía y a merced de los baches, esa masa suspendida se convierte en un martillo pilón que golpea el interior. El resultado típico: amortiguadores reventados, muelles descolgados, el fuelle pellizcado o pinchado y, en el peor caso, rodamientos dañados, que es la avería que suele sentenciar una lavadora. Si al estrenar la casa la máquina vibra mucho más que antes, casi siempre es esto.

Preparación paso a paso

  1. Vacía el agua residual. Aunque el ciclo haya terminado, en la bomba y en el fuelle siempre quedan litros. Abre la portezuela inferior del frontal, saca la manguera de vaciado de emergencia sobre una bandeja plana y déjala escurrir; después desenrosca el filtro y límpialo. Si la vas a guardar unos días, ese agua es también lo que hace que llegue oliendo mal.
  2. Corta agua y luz. Cierra la llave de paso y desenchufa antes de seguir.
  3. Suelta y escurre las mangueras. Desenrosca la de entrada por los dos extremos y la de desagüe del sifón, y vacíalas de verdad en el plato de ducha: si las metes llenas en una caja, te mojan todo lo demás. Guarda las juntas de goma de los racores, que se pierden con facilidad.
  4. Pon los pernos de transporte. Son los tornillos largos que venían de fábrica en la parte trasera y que quitaste al instalarla. Se enroscan a fondo con su casquillo de plástico y dejan la cuba solidaria con la carcasa. Es el paso que de verdad protege la máquina.
  5. Recoge cable y mangueras contra la carcasa. Fíjalos con cinta americana o unas bridas a la trasera. Un cable colgando se pisa, se engancha en la carretilla y arranca la clavija.
  6. Asegura el cajetín y la puerta. Saca el cajón del detergente y pasa una cinta por la puerta para que no se abra de golpe en una curva.

Si has perdido los pernos de transporte

Es lo más habitual: se quitan el día de la instalación y no aparecen nunca más. Tienes dos salidas: pedirlos por número de modelo al servicio técnico de la marca, o comprarlos por referencia en un recambista, que los tiene catalogados por marca y serie. Son baratos, pero la longitud y el casquillo varían, así que apunta antes los datos de la placa de características (etiqueta del marco de la puerta o de la trasera).

¿Y si no llegan a tiempo? Asume que mueves la lavadora sin protección: llévala siempre de pie, despacio, evitando bordillos y bien amarrada. Calzar el tambor con mantas o toallas enrolladas por la boca ayuda algo, pero es un apaño imperfecto: la manta rellena el hueco, no bloquea la cuba, y no evita los golpes verticales. Vale para un traslado corto, no para 400 km de autopista.

Cargarla y sujetarla

Una lavadora estándar pesa entre 60 y 80 kg, y casi todo ese peso está arriba y adelante por el contrapeso. Lo sensato es una carretilla de electrodomésticos con correa de trinquete y dos personas. Protege la puerta de cristal con una manta o un cartón, baja las escaleras con la máquina inclinada hacia el que va arriba y, en la furgoneta, amárrala de pie contra un lateral con dos correas, una alta y otra baja.

Ver precio en Amazon

Nunca la lleves tumbada boca abajo ni apoyada sobre la puerta: la escotilla no es estructural y el peso del contrapeso descarga justo ahí. Si tumbarla es la única opción física para que entre en el coche, hazlo hacia el lado opuesto al cajetín del detergente (para que los restos de agua y jabón no entren en la electrónica), con una manta debajo y el mínimo tiempo posible.

Al llegar: reposo, pernos fuera y ciclo en vacío

  1. Déjala de pie unas horas antes de enchufarla, mejor toda la noche si ha viajado inclinada. Así el aceite y el agua que hayan podido moverse vuelven a su sitio.
  2. Quita los pernos de transporte y tapa los agujeros con los capuchones de plástico. Guárdalos pegados con cinta a la trasera: la próxima mudanza te lo agradecerá.
  3. Nivela la máquina con las patas roscadas hasta que no baile; el detalle completo está en la guía de instalación.
  4. Conecta agua y desagüe y comprueba los racores con un papel seco.
  5. Haz un ciclo corto en vacío y escucha: si hay golpes secos en el centrifugado, para y revisa amortiguadores y sujeciones antes de meter ropa.
El error más común: enchufarla nada más bajarla del camión y lanzar una colada sin haber quitado los pernos. Con el tambor bloqueado, el motor arrastra la cuba rígida contra el chasis y el estruendo es inmediato; unos minutos así bastan para dañar el soporte del motor o las fijaciones. Si oyes un ruido metálico anormal en el primer lavado, para y mira la trasera antes que nada.

Sigue por aquí

Preguntas frecuentes

¿Se puede transportar una lavadora tumbada?

Es desaconsejable y nunca boca abajo ni sobre la puerta. Si no hay otra forma de que entre en el vehículo, túmbala hacia el lado opuesto al cajetín del detergente, con una manta debajo y el menor tiempo posible, y déjala reposar de pie varias horas antes de enchufarla.

¿Qué pasa si muevo la lavadora sin los pernos de transporte?

El tambor queda colgado de sus muelles y golpea contra la carcasa en cada bache. Lo habitual es que se estropeen los amortiguadores o se descuelgue un muelle, y en traslados largos pueden dañarse los rodamientos, una reparación que casi nunca compensa.

¿Dónde consigo los pernos de transporte si los he perdido?

Se piden por número de modelo al servicio técnico oficial o a una tienda de recambios de electrodomésticos, que los tiene catalogados por marca y serie. Apunta la referencia de la placa de características antes de encargarlos, porque la longitud y el casquillo varían entre modelos.

¿Cuánto tiempo hay que esperar para usar la lavadora tras una mudanza?

Con la máquina siempre de pie basta con un par de horas; si ha viajado inclinada o tumbada, deja pasar la noche entera. Después quita los pernos, nivélala y haz un ciclo corto en vacío antes de la primera colada.